Esto lo preguntaba un asesor de TICs en un colegio de Aragón hace pocos días cuando un compañero le enseñaba feliz el portátil de clase funcionando con Colebuntu.
Otro asesor de TICs insistía en la misma idea, probablemente fruto de su desinformación, cuando me decía hace un tiempo que prefería el software de Microsoft porque "para él" lo conseguía "gratis", menudo argumento pedagógico, social o tecnológico.
Otra asesora me comentaba que ya entiende que el profesorado tiene unas necesidades, utiliza unas herramientas que considera adecuadas a su trabajo y tiene unas propuestas partiendo de su realidad, pero que desde arriba les imponían lo que debían apoyar y difundir en los centros y no era eso, y aunque se sintiera como una vendedora de una multinacional sin relación con la realidad de las aulas no podía hacer otra cosa por lo que se estaba planteando volver a su escuela a pesar de su ilusión y los años de trabajo con las TICs en la educación … para que seguir.
Y es que todavía en estas tierras sigue sin entenderse, quizás por los años de formación, ¿o deformación?, y las inversiones en TICs por parte de nuestra Consejería de Educación centradas exclusivamente en los productos de determinadas multinacionales, que el software libre, precisamente, hace lo mismo que el privativo, que la diferencia no está en "lo que hace" sino en "cómo lo hace" y, sobre todo, en cómo se desarrolla con una mentalidad que podría favorecer una cultura y una educación basada en la importancia de las personas, en colaborar, en comunicarse, en compartir, en construir y en confiar (las cinco "ces" que nombra César Poyatos [1] al hablar de su trabajo en el aula), si tenemos la voluntad de extender y difundir esas prioridades y esa forma de trabajar en común que ha dado lugar a cosas tan conocidas como la Wikipedia, todo un sistema operativo para ordenadores, GNU/Linux, numerosas distribuciones de software libre (sistema operativo + programas), lo 2.0 tan extendido ahora,…
Para aclararlo una vez más:
- La diferencia está en que el software libre hace lo mismo que el privativo si, pero lo hace con total libertad e independencia de uso, modificación y redistribución para el usuario o usuaria con todo el mundo de posibilidades e interacciones educativas, sociales, culturales,… que eso abre y genera, naturalmente son sólo posibilidades, de las personas y las administraciones depende aprovecharlas o no.
- La diferencia está en que hace lo mismo, pero de forma absolutamente legal por el tipo de licencias con las que se distribuye habitualmente, y no como ocurre en muchas ocasiones en el mundo del software privativo en el que se utilizan versiones piratas, robadas, saltándose las licencias cerradas, de los productos privativos como si eso fuera lo normal y lo deseable para nuestra educación y para nuestra sociedad.
- La diferencia está en que, aunque parezca que el software privativo de pago lo podemos "conseguir" de forma gratuita para nosotras, a nuestra sociedad y a nosotras mismas nos cuesta y no sólo en dinero sino en desarrollo e insolidaridad: por ejemplo, Microsoft recibe cada año 3.600 millones de euros en licencias en España, y una parte de ese dinero es público y lo pagamos entre todas.
- La diferencia está en los valores en que se basa uno y otro y en el planteamiento educativo que tengamos y con el que trabajemos, ya que, no sé si nos acordamos a veces con tantas horas dedicadas últimamente a la tecnología, somos maestras y maestros y tenemos una responsabilidad especial en los procesos educativos de nuestro alumnado, en lo que introducimos y en lo que trasmitimos en nuestras aulas.
- La diferencia está, si queremos aprovechar la oportunidad que nos ofrece el software libre de otra forma de hacer las cosas y no nos quedamos sólo con "lo que hace", como el idiota que se quedaba mirando el dedo cuando le señalaban la Luna, sino, sobre todo, en que puede servirnos de modelo educativo basado en las cinco "ces" que antes mencionaba y extenderlo a otras prácticas educativas y de la vida cotidiana.
- La diferencia está en la importancia de la participación y la colaboración entre las personas que se da en el software libre para ayudarse formando comunidades en las que todas las personas tienen cabida sea cual sea su nivel de conocimientos "técnicos" o su nivel económico o cultural, ya que todas las personas tenemos acceso a él y podemos aportar dudas e inquietudes, sugerencias, apoyos personales,…
- La diferencia está, al menos en el sistema educativo aragonés, en el soporte y apoyo desde la administración: el software abierto y libre no recibe soporte ni apoyo marginando al profesorado, al alumnado y a las familias que lo utilizan.
La diferencia no está, efectivamente…
- En lo que hacen: con ambos puedes navegar por internet, realizar presentaciones, escribir textos, manipular imágenes o sonidos, realizar vídeos, utilizar la administración electrónica,…
- En el precio: ambos pueden ser gratis o de pago. Cuando hablamos de software libre NO hablamos de software gratuito, sino de licencias de uso, modificación y redistribución.
- En quienes lo utilizan, ya que personas maravillosas, trabajadoras y estupendas hay en todas partes: entre asesores y asesoras, profesorado, personal de la administración, familias,… y utilicen las herramientas que utilicen.
Entonces, pudiendo hacer lo mismo con software libre y con software privativo, pero con otras posibilidades legales, educativas, culturales, sociales,… utilizando el software libre y su forma de entener el uso y distribución del conocimiento, de las herramientas digitales y del trabajo colectivo, la pregunta que a mí me viene es ¿por qué todavía usas, difundes o apoyas el software privativo… ?
Tú mism@

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