Este es nuestro primer artículo de bienvenida y creemos que lo primero que debemos hacer es felicitar a todas las personas que forman parte de esta comunidad, que por iniciativa propia y sin ningún tipo de apoyo desde la administración defienden la idea de introducir un modelo de software libre en las aulas, no sólo para el propio uso de profesorado y alumnado, sino para que el alumnado conozca la existencia de esta alternativa al software privativo.
Debemos plantearnos lo que realmente estamos haciendo en las aulas, puesto que estamos enseñando a los niños a manejar nuevas tecnologías a través del uso de sistemas y programas privados (de pago) de una marca determinada, fomentando y creando desde la escuela publica consumidores potenciales de dicha marca. Esta situación nos obligaría a replantearnos el modelo y por principios ideológicos y educativos introducir el software libre en las escuelas.
En segundo lugar, decir que la distribución de ubuntu cumple este mes de abril 5 años, y en este plazo se ha convertido en una de las distribuciones más populares. La diferencia entre nuestra comunidad aragonesa y otras, que bajo mi punto de vista sí que han sido realmente abanderadas en trabajar y formar al alumnado en nuevas tecnologías utilizando software libre en el plazo de esos cinco años, es que mientras esas otras como Extremadura, Andalucía y la Comunidad Valenciana han optado por desarrollar una distribución propia basada en ubuntu y aplicarla a todo el contexto de la administración en general, y especialmente en educación, la comunidad aragonesa invierte multitud de millones en nuevas tecnologías pero no se apunta al carro del uso del software libre ni apoya iniciativas como la de coleubuntu.
Veamos, por ejemplo, el modelo de Extremadura con su Linex, Andalucía con su Guadalinex o la Comunidad Valenciana con su Lliurex. Si damos una pequeña vuelta por sus webs nos sorprende como se puede ser realmente eficaces en la implementación de las nuevas tecnologías en las escuelas por mucho menos dinero, asegurándose de que todo el software es legal y reforzando la idea de compartir (software y conocimientos informáticos) entre los usuarios y los propios niños.
Desde mi pequeña aportación animo a la administración aragonesa a imitar a esas tres comunidades pioneras (y a una multitud de países como Alemania, Francia o Australia), y para ello lo tiene tan fácil como aprovechar y apoyar la iniciativa de coleubuntu. Esta es nuestra asignatura pendiente, y debería ser la línea de trabajo para un futuro comenzando desde el mismo presente.
Francisco Granell
(E.O.E.P. de Andorra)

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